domingo, 5 de julio de 2015

Bueno este año ya va por la mitad y apenas está saliendo nuestro primer número correspondiente al 2015pero es que hemos estado tan ocupados que el tiempo se nos escapó como el agua se nos va de las manos, pero hoy estamos aquí y les traemos un ramillete de poemas del jardín de esas mentes que la gloria ha tocado con esos sentimientos y esa pasión que nos llega a lo más profundo de nuestro ser.

Bueno después de tanto preámbulo aquí tenemos nuestro material para todos ustedes:


PIEL DORMIDA

Rita Galiasso
Mi piel dormida con sabor a espanto
ceñida al temblor que serena
labios desvalidos, párpados malogrados, sienes sin latido,
quiere explicar que ya no importa el ruido
cuando el silencio es el mejor aliado,
quiere avivar el corazón dolido,
quiere decir que el sol está y es mío.
Mis ojos sin deseos y sin duelos
son pájaros sin alas, con cadenas
que acompañan a manos laceradas,
manos tan mías, tan trémulas.
Quiero partir, alejarme del hastío.
Quiero gritar que soy feliz,
que todos los caminos de la vida
parten del corazón y a él regresan.
Quiero soñar que esta niña que a mujer juega, temerosa,
no desea una triste existencia aprisionada.
¿Qué temor me detiene?
Ven a buscarme vida, porque estuve sin ti.
Mírame, no digas nada. Calla.

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QUE PASARÁ
                                                                                              Gabriel Ortega Vega
Qué pasa si te quiero
Si en esta noche 
Salgo a perseguir la luna
Y la alcanzo
Porqué te preocupas
Si la robo para ti.

Porque te quiero
Desato en tu casa
Un remolino de preguntas
Y mis metáforas
Como pájaros las pongo a volar.
Y en una noche secreta de los dos
Hago poemas al eco de tu risa
Que me deja más cerca de las estrellas.

Pero qué pasará
Si tú también me quieres.
En esta noche única de los dos
En esta ciudad de luces
Que en mi risa
Tú cuentas estrellas.

Qué pasará si también
En tus ojos profundos
Yo vuelvo a descubrir mi mar
Y en ese océano inmenso de tu amor
Yo insisto en salvarme la vida.

Y que pasará
Si dejo ahogar el miedo
Y decimos menos, nadamos más
Y simplemente nos amamos
En un amor pleno…

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GÉNESIS
                                                                              Harold Ballesteros
En el principio
Solo existía el silencio
Era una nota musical
Que se escuchaba a sí misma monótona y gris
La luz nos bastó
Y una noche o un día
Que nadie recuerda
Decidió morir
Invento al hombre.

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PALOMA
                                                                              Leo Castillo
Paloma,
bella la arisca elegancia
de tu cuello al andar
y la percusión
de tu vuelo tornasolado
amor en mi corazón…


UN CUENTO ZEN
                                                                                              Juan Carlos Céspedes Acosta


El maestro llega y encuentra a un joven monje sentando, así que suena su flauta y pregunta:
─ ¿Qué haces?
El discípulo, abriendo los ojos, contesta:
─ Medito para ser como Buda.
─ Sólo Buda puede ser como Buda ─ le dice el maestro.
─ Entonces, ¿cómo quién puedo ser yo? ─ pregunta desconcertado el joven.
El sensei responde:
─ Tú puedes ser como tú.

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CASI, EL PRIMATE INTELIGENTE
                             Francisco Cadrazco Díaz

Bajó Casimiro de la montaña, además de su mulo bayo, traía en su hombro derecho un mico mono que pretendía vender para comprarles los regalos de navidad a sus hijos que quedaron en la montaña, acompañados por su madre.

Casi, fue criado en la casa de su dueño porque la mamá falleció, los niños de la casa lo querían mucho y lo enseñaron a jugar y hacer piruetas, sacaba la lengua, se rascaba la cabeza, mataba piojos de mentira, les ofrecía guineo maduro a los niños y cuando estos estiraban la mano para recibirlo, él se lo comía de un solo bocado, y un sinnúmeros de morisquetas hacia Casi, en especial a los niños.

Tan pronto llegaron al pueblo, Casimiro se dirigió a casa de la niña Teodora, que en el pueblo le decían Teo, por cariño, a ella le gustaban los animales, pero no los tenía amarrados ni enjaulados, era un patio grande donde los animales podían estar cómodos, pero no más cómodos que en su habita natural, las montañas.

Veinte centavos dieron de precio por el animal en casa de la niña Teo, quien fue a la alacena de los guineos y trajo dos para alimentar a Casi, que como era muy inteligente, metió el rabillo del ojo izquierdo y vio la alacena llena de gajos de guineos y de queso.

Cincuenta centavos dio don Pacho por Casi, para presentarlo en el circo, en especial a los niños, era una inversión segura, ya en el circo, fue dejado suelto dentro de él, observó Casi, a más de cien animales de todas las especies metidos en una jaula, con la incomodidad más grande que un humano pueda darle a sus semejantes terrícolas, claro que como no pueden hablar y están en desventaja, baya y venga.

Anunciaron por altoparlantes la presentación en la noche de Casi, el primate inteligente, en especial a los niños, pero en la entrada del circo había un letrero en papel cartón, escrito con un carbón de leña que decía “Todo niño paga la entrada”. 

Fue lleno total esa noche, las entradas sumaron ciento veinte pesos, tan así que volvieron a anunciar su presentación para la tarde siguiente, pero esta no se realizó, porque Casi, se organizó con los demás micos del circo y planearon una escapada. Ya la boletería estaba vendida, a las cinco de la tarde comenzaba la función, Casi se dirigió a Don Pacho, comenzó a rascarle la cabeza y cuando lo durmió, le dio en la cabeza con una taza de aluminio donde le daban la comida, ya fuera de combate don pacho, procedió a sacarle el dinero producto de las entradas, luego liberó a sus compañeros micos, emprendieron la huida hacia las altas montañas, antes de esto, pasaron por casa de la niña Teo, y vaciaron las alacenas llenas de guineo maduro y queso duro salado.

Esa noche fueron a dormir en casa de Casimiro, su antiguo hogar, Casi, no le perdonaba a su dueño el haberlo vendido, bueno tenía ya con el abandono por parte de su madre, con quien no contaba.

Bien temprano levantó Casi a la manada y se dirigieron al sembrado de tomates, donde no quedo un tomate rojo, todos fueron devorados por los micos, en su defecto, Casi, le dejó una misiva escrita en la arena a Casimiro, diciéndole que lo sentía por el sembrado de tomates, pero era que se habían escapado del circo y llevaban mucha hambre, que volviera a sembrar el tomate y por ultimo le dijo que en el palo de jobo que se le había quemado el corazón, metiera la mano que allí había un paquete, que le comprara la parcela a don José y educara a sus hijos.

Al mando de Casi, el primate inteligente, emprendieron su viaje a las altas montañas donde viven libres, fuera del peligro de la mano de los mayores depredadores, los humanos. Casi, vive agradecido con Casimiro y sus hijos, con quien pasó su niñez, en agradecimiento baja de la montaña los sábados a visitarlos, sin antes pasar por la despensa de la niña Teo, y sustraer de ella, un queso de cinco libras y un gajo de guineo maduro para llevárselo a los niños de Casimiro Casas Causil, sus hermanos.

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El álbum
                                                                                              Anton Chejov

El consejero administra" vo Craterov, delgado y seco como la flecha del Almirantazgo, avanzó algunos pasos y, dirigiéndose a Serlavis, le dijo:
-Excelencia: Constantemente alentados y conmovidos hasta el fondo del corazón por vuestra gran autoridad y paternal solicitud...
-Durante más de diez años -le sopló Zacoucine.
-Durante más de diez años... ¡Jum!... En este día memorable, nosotros, sus subordinados, ofrecemos a su excelencia, como prueba de respeto y de profunda gra" tud, este álbum con nuestros retratos, haciendo votos porque su noble vida se prolongue muchos años y que por largo " empo aún, hasta la hora de la muerte, nos honre con...
-Sus paternales enseñanzas en el camino de la verdad y del progreso
-añadió Zacoucine, enjugándose las gotas de sudor que de pronto le habían invadido la frente. Se veía que ardía en deseos de tomar la palabra para colocar el discurso que seguramente traía preparado.
-Y que -concluyó- su estandarte siga fl otando mucho " empo aún en la carrera del genio, del trabajo y de la conciencia social.
Por la mejilla izquierda de Serlavis, llena de arrugas, se deslizó una lágrima.
-Señores -dijo con voz temblorosa-, no esperaba yo esto, no podía imaginar que celebraran mi modesto jubileo. Estoy emocionado, profundamente emocionado, y conservaré el recuerdo de estos instantes hasta la muerte. Créanme, amigos míos, les aseguro que nadie les desea como yo tantas felicidades... Si alguna vez ha habido pequeñas difi cultades... ha sido siempre en bien de todos ustedes...
Serlavis, actual consejero de Estado, dio un abrazo a Craterov, consejero de estado administra" vo, que no esperaba semejante honor y que palideció de sa! sfacción. Luego, con el rostro bañado en lágrimas como si le hubiesen arrebatado el precioso álbum en vez de ofrecérselo, hizo un gesto con la mano para indicar que la emoción le impedía hablar. Después, calmándose un poco, añadió unas cuantas palabras muy afectuosas, estrechó a todos la mano y, en medio del entusiasmo y de sonoras aclamaciones, se instaló en su coche abrumado de bendiciones. Durante el trayecto sin! Ó su pecho invadido de un júbilo desconocido hasta entonces y de nuevo se le saltaron las lágrimas.
En su casa lo esperaban nuevas sa! sfacciones. Su familia, sus amigos y conocidos le hicieron tal ovación que hubo un momento en que creyó sinceramente haber efectuado grandes servicios a la patria y que hubiera sido una gran desgracia para ella que él no hubiese exis! do. Durante la comida del jubileo no cesaron los brindis, los discursos, los abrazos y las lágrimas. En fi n, que Serlavis no esperaba que sus méritos fuesen premiados tan calurosamente.
-Señores -dijo en el momento de los postres-, hace dos horas he sido indemnizado por todos los sufrimientos que esperan al hombre que se ha puesto al servicio, no ya de la forma ni de la letra, si se me permite expresarlo así, sino del deber. Durante toda mi carrera he sido siempre fi el al principio de que no es el público el que se ha hecho para nosotros, sino nosotros los que estamos hechos para él. Y hoy he recibido la más alta recompensa. Mis subordinados me han ofrecido este álbum que me ha llenado de emoción.
Todos los rostros se inclinaron sobre el álbum para verlo.
-¡Qué bonito es! -dijo Olga, la hija de Serlavis-. Estoy segura de que no cuesta menos de cincuenta rublos. ¡Oh, es magnífi co! ¿Me lo das, papá? Tendré mucho cuidado con él... ¡Es tan bonito!
Después de la comida, Olga se llevó el álbum a su habitación y lo guardó en su secreter. Al día siguiente arrancó los retratos de los funcionarios, los! ró al suelo y colocó en su lugar los de sus compañeras de colegio. Los uniformes cedieron el sí! o a las esclavinas blancas. Colás, el hijo pequeño de su excelencia, recortó los retratos de los funcionarios y pintó sus trajes de rojo. Colocó bigotes en los labios afeitados y barbas oscuras en los mentones imberbes. Cuando no tuvo nada más para colorear, recortó siluetas y les atravesó los ojos con una aguja, para jugar con ellas a los soldados. Al consejero Craterov lo pegó de pie en una caja de fósforos y lo llevó colocado así al despacho de su padre.
-Papá, mira, un monumento.
Serlavis se echó a reír, movió la cabeza y, enternecido, dio un sonoro beso en la mejilla a Nicolás.
-Anda, pilluelo, enséñaselo a mamá para que lo vea ella también.


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                                                                                                                             EUKANDY.
Eran las tres de la tarde
Cuando le dispararon
Su cuerpo rebotó
El tallo de un roble
Y cayó boca arriba bajo su sombra
La sangre brotaba a raudales de su cabeza
Dibujando un mapa de muerte
Y en su Carrizal del alma
Su Carrizal de siempre
Cerró sus ventanas
Y cerró su boca
Para siempre
A lo lejos Marialabaja gemía
El triste llanto decía
“Fueron los Paracos”
Vete Elmer con sus manos abiertas
Y los bolsillos al revés
Vete en paz
Que nosotros tus amigos
Sacudiremos por ti el polvo de tus sandalias.

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LA HISTORIA SE REPITE
                                                                                              Gabriel García Márquez

Cuando éramos niños esperábamos ilusionados la Nochebuena.

Redactábamos una ingenua carta con una enorme lista de "Quiero que me traigas", y pasábamos contando los días con un aparato que llamábamos "Ya solo faltan".

Y cada mañana nos asomábamos a ver cuantos días faltaban para Navidad.

Pero a medida que se acercaba el día, las horas se nos hacían eternas y pasaban llenas de advertencias de "Si no te portas bien".

Gozábamos las posadas, visitábamos a la familia, íbamos de compras, llenábamos de focos nuestro pino hasta que, por fin, llegaba la anhelada Nochebuena.

La casa se llenaba de alegría y, con la mágica aparición de los regalos, las ilusiones se volvían realidad y, por un momento, olvidábamos el verdadero significado de la Navidad.

Hoy nuevamente llega la Nochebuena y la historia se repite con los hijos, que pasan los días redactando borradores de tiernas cartas con una imaginación sin límites. Piden, piden y piden: juguetes, pelotas, muñecas, "O lo que me quieras traer".

Y mientras a los niños la Navidad los llena de ilusión, a los adultos nos llena de esperanza y nos permite convivir con la familia regalándonos unos a otros cariño y buenos deseos, brindando por nuestros éxitos, apoyándonos unos a otros, apoyándonos en nuestras derrotas y tratando de entendernos.

¡Porque la mejor forma de festejar el nacimiento de Jesús es llamando al que está lejos, olvidando rencores tontos y resentimientos necios... amando y perdonando!


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LIBRO PROHIBIDO

                                                                                                                   Giovanna Robinson Rangel

Te observo cuando tomas un poema entre tus manos, tu voz se vuelve dulzura entre los picos de mi blusa, parecen querer salir de allí y recitar contigo. Sé que te gustan las letras, creo, más que la comida. Si me pusieran a elegir entre mis dos amores, no dudaría un segundo en preferirte a ti aunque seas un libro prohibido, donde mis manos vacías no conocerán el éxtasis.


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EL PAYASO DE LA LLUVIA…
                                                                                                                             Gonzalo Alvarino
El payaso de la lluvia agoniza, su atuendo de pintura y sonrisa se desvanece en el pavimento. Muere como el sol entre las aguas, porque los niños son terribles de este lado de la risa, y el payaso es solo un trozo de arcoíris tirado y sin zapatos en este martes que termina.

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SOBRE LA ESPERA
Roberto Núñez Pérez
Si espero eternamente,
Sin plazos,
sin tiempos.
Es entonces la muerte a quien espero.