PRÓLOGOAlborada, un sueño guardado durante 30 años. Nutrido por nuestra producción anónima, y también la reconocida de algunos de nuestros miembros. Un sueño que un día quisimos esconder pero gritó tan fuerte que hemos decidido dejarlo salir a la luz pública, para que vuelva a cantar la poesía, el arte y la narrativa que por varias décadas se ha resistido a quedarse silenciosa. Igual que en las palabras del profesor Gustavo López Reslen en el editorial de aquel único número del año 83, hoy aparece como un hecho IRREFUTABLE.
Hemos decidido hacernos visibles porque nunca dejamos de ser reales. Por años, ALBORADA jamás cesó de gritar; de gritar tan fuerte que hasta el día de hoy, desde que la secuestramos en el año 83; no hemos dormido en paz; nos esclavizó a las vigilias, nos ató a hablar de ella todos los días, a experimentar sentimientos de culpa tan grandes, que para calmar nuestras conciencias decidimos darle la libertad de salir tan joven, intacta y radiante como cuando estuvo al alcance de varios cientos de personas.
La vida que al final deja de sumar y se escapa de manera abrupta, a veces feliz, y otras muchas dolorosamente; en su pretensión de eternidad salta al arte como la manera de perpetuarse por medio de la creación literaria; de los ingeniosos trazos del pintor; desde el compromiso histórico del teatro con la humanidad; desde las notas musicales que conmueven e inspiran al espíritu humano; desde todas las dimensiones de la estética.
Esa vida que no le quiere dejar ventajas a la muerte dice: Ars longa vita corta. Pero al final la muerte que no es más que la dimensión oscura de la misma vida, nos sustrae de ver, de ser como ser, pero no de vivir a pesar de no ser. Esa es la razón por la que hoy tienes, palpas lees y vives la revista cultural ALBORADA que como dijera Neruda para vivir he vuelto a nacer. Para que no halla dudas de su existencia ALBORADA ha vuelto ser.
Se fueron de nuestro lado para estar más cerca, el licenciado Santiago Mosquera, aquél hombre senil con risa de niño y carácter adolescente, que se sumó al grupo para decirnos dónde poner las comas y los puntos, e incluso cómo hablar, entre otras muchas cosas, “que si las contáramos haríamos interminables estás líneas”; el profesor y poeta Luís Carlos Castillo Bedoya de quien el escritor Javier Marrugo dice en uno de sus poemas: “todavía era muy temprano para la partida”; el sociólogo, poeta, cantante, bailarín de música folclórica, ensayista y actor Elmer de Ávila quien debutara en la primera novela filmada por el canal de televisión regional; estos dos últimos victimas del odio que golpea la vida pero que jamás borrará la memoria.
En otras latitudes, respirando el aire contaminado de este planeta se encuentran el actor y cantante Javier Rodríguez, a quien no le han podido arrancar el amor a la vida ni su risa de niño; el cantante Michael Plata quien se asiló en Santa Ana para tejer sueños la guitarra, su voz y buen sentido del humor. Estos ausentes son parte de la vida de ALBORADA.
Hoy la traemos de vuelta a esta realidad de donde nunca debió salir; asida por su cintura poética, el sociólogo, compositor y poeta Federmán Meriño, quien atendiendo el llamado apostólico de la docencia fue a Quibdó, desde dónde viene cantando; el actor de teatro y poeta Julio Muñoz desde ese país del norte; el poeta Javier Marrugo desde sus más creativos y sorprendentes oficios; el poeta Gabriel Ortega desde el anonimato donde se había refugiado ALBORADA y el poeta Luís Cadrasco desde su propio exilio, desde su escondite de pastor protestante.
Aquí está ALBORADA, real y pertinente. Canta con ella, sueña con ella, déjala gritar con la voz de muchas voces; acaríciala como la mejor de las amantes, permítele que te hable como una amiga. Abre la puerta para que brille la cultura y la poesía en todo su esplendor que ha llegado ALBORADA.
Luis Cadrasco M.
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CREDO
Claro que creo en Dios
Jesús nuestro Señor
El miedo no deja otra opción.
Te entrego mi alma Señor
Cuida de mí y de mis hijos
Que para ellos yo soy como tú
Soberbio, omnipotente y plenipotenciario.
Cuida de mi madre Señor
Que te quiere para ella sola
"Ay Dios mio" a toda hora y por todo.
Quién duda que tú eres el poeta mayor
Dueño absoluto de la metáfora de este mundo
Cómo dudar que tú lo hicieras todo:
El sol, la tierra, los mares hasta el amor.
Si tengo que creer en algo
Tranquilo creo en ti, mi Señor
No en estampitas, ni yesos, ni mármoles.
Pero por favor no me esperes en tus iglesias
Son tan variadas como tiendas de bagatela
O simples negocios de oración,
Donde tus descarriadas ovejitas negras
Disfrazadas de angelitos venden a alto costo
Bendiciones y milagros.
Tampoco te prometo
Aprender de memoria la Santa Biblia
En estos días es una moda más.
Me senté a la puerta del atardecer
Y lo primero que ingreso en mi mente fue tu recuerdo
No sé porque me enamore
Pero nada es para siempre
Alguien lo dijo una vez,
La gente cambia de pensamiento
Como la luna cambia de rostro,
Pero todo es efímero en esta vida
Entregue todo lo que tenia, todo el cariño que nunca use
Hice cosas que por nadie había hecho en fin no sirvió...
He aprendido
Que no se debe mendigar por una caricia
Que no se debe rogar por un "Te Quiero"
Que no se debe pedir un beso
Que no se debe juzgar sin conocer
Que no se debe opinar sin saber
Lo único que me falta aprender
Hasta este mismo instante es…
Como olvidarte
Gabriel José Ortega Vega
Febrero 2.011
E S C E N A E R O T I C A
Cuelgas tu vestido
En el último rayo de luz
Sobrante del atardecer
Mientras que
El rubor de la vergüenza
Conquistan tus mejillas
Suaves caricias
Fricción de cerillas
Que enciende el fuego
Que acalora tu enigma
El poniente enrojecido
Al instante se detiene
Para mirar por la hendija
La sagrada escena
De cuerpos desnudos
De sollozos y suspiros
Todo se humedece
Aún no ha llovido
Se prepara el mundo
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