ALBORADA
Otros
mes de mayo más en la larga cuenta de los años, un mes que el comercio le ha
dedicado a las madres, pero este es un homenaje más bien monetario, porque las
madres no se merecen solo un día o un mes se merecen todo el tiempo del mundo.
Madre, mujer, creadora de vida que en compañía de su pareja engendra vida, como
los poetas y escritores que hoy nos acompañan en esta nueva entregan con sus
hijos paridos de lo más profundo de sus sentimientos para que ustedes lectores se adueñen de ellos
y los hagan suyos, así como el transeúnte desconocido mira un cuadro y se ve
reflejado en él, aquí estamos entregando el producto de un parto que sale a
caminar el mundo y se mete en las mentes para adueñarse de sueños, quimeras,
mentiras y demás…..
SOLEDAD
Soledad
La
compañera de mis pesares
Mi
acompañante indeleble
En
esta y todas las horas.
Te
pido
Que
no me dejes
Porque
sin tu presencia,
Sin
tu compañía
No
creo poder
Resistir
el bullicio
De
esta vida llena de…
Afanes
y falacias
Que
me llevaron a…
Vivir
contigo.
Gabriel José Ortega
Vega
De lo que soy
En
este cuerpo
en
el cual la vida ya anochece
vivo
yo
Vientre
blando y cabeza calva
Pocos
dientes
Y
yo adentro
como
un condenado
Estoy
adentro y estoy enamorado
y
estoy viejo
Descifro
mi dolor con la poesía
y
el resultado es especialmente doloroso
voces
que anuncian: ahí vienen tus angustias
Voces
quebrada: ya pasaron tus días
La
poesía es la única compañera
acostúmbrate
a sus cuchillos
que
es la única.
Raúl Gómez Jattin
EL GIGANTE EN MAR
DE LA PAZ
Cuando
el gigante de la nariz puntiaguda salió de la población de Santamaría. Llegó a un lugar llamado Mar de la Paz, donde
había un rey muy bueno que le servía con amor a todas las personas pero le
temía mucho al monstruo del río de la Cruz.
Se
preguntarán ustedes: ¿Quién era el monstruo del Río de la Cruz? De pronto también se preguntarán: ¿Dónde está
situado el Río de la Cruz?
El
monstruo del Río de la Cruz era un cocodrilo enorme que salía del agua siempre
que los niños desobedecían y se tragaba sus mascotas de un solo mordisco. Siempre que este monstruo aparecía los niños
gritaban: ¡Ayuda por favor Dios que tenemos mucho miedo! - ¡Oh no, tiene los
dientes más feos y afilados que el lobo del cuento de Caperucita! Y el rey bueno temblaba y se preguntaba: ¿Qué
hago con este monstruo que está acabando con las mascotas?
El
Río de la Cruz está situado en el Planeta de los Sueños que es un lugar que
tiene: ¡Los árboles más hermosos de todito el mundo! ¡Sus flores son de muchísimos colores! Con
ellas se formó el arco iris! ¡Las más
lindas mariposas de todos los planetas están en el planeta de los sueño!.. ¡Qué
hermoso es el planeta de los sueños!
Un
día mientras dos niños desobedecían, ¡Salió el gran monstruo del agua! Y cuando
se iba a tragar las mascotas, el gigante de la nariz puntiaguda llegó con cien
loros en su nariz y le pisó la cola, el monstruo dio un chillido que tumbó
todas las frutas de Mar de la Paz; y un río de jugo corría por las calles y
todos los niños tomaban el jugo más delicioso de su vida. Los loros que posaban en la nariz del gigante
decían: ¡RI, ri, ri, bravo lo venciste, lo venciste!
LUIS CADRASCO.
Ruta 53
La
espiritista cruzó de prisa la avenida y al mirar atrás vio
que su cuerpo era
arrastrado por un coche.
Espantapájaros
Los
pájaros se me metían por los ojos y me sacaban una
sonrisa
tonta, yo les abría los brazos amigables. Mi amo no
tuvo
más remedio que quemarme.
Mujer sin rostro
Con
medroso paso de liebre te aproximas
Tanteas
con yemas sensitivas la tosca pared
Roza
apenas
Mi
puerta tu aliento.
Finalmente
te retiras
Bajas
suavemente la honda calle
Mientras
un remolino
Agita
las trinitarias a tu paso.
Siempre
Mujer
que no tienes rostro aquí
Te
vas sin haber llegado
Lo
que me indulta del adiós
Pero
me niega también
La
culpa azorada de haberte poseído.
Leo Castillo.
A MANO SICO, LE SALIO
LA LLORONA
A
Mano Sico, su mamá lo llamaba
cariñosamente “Mijosico”, a pesar de sus años, no deja de ser un niño, que
juega volita de uñitas, trompo vaqueado, se tira en picada del barranco del
balneario poza los caballos y contrabando.
Se
sube al palo de níspero a coger sus frutos, antes de que el vecino se los arrebate por la noche, barre el patio
todas las mañanas, riega las matas y frutos de pan coger, le mama gallo a toda
persona que pasa por la puerta de su casa, le da coscorrones a los pelaos, juega con sus nietos que
salieron igualitos a él y siempre vive en actividad.
Buen
negociante de todo cachivache en su
caramanché, vende cilindros de gas, baldes,
porcelanas y poncheras, bacinillas
de plástico, codos, uniones de pvc, cinta aislante, correas plásticas de
10, 20, 30, 40 y 50 ctms, platos y pocillos de cerámica, lámparas a petróleo y linternas de baterías, libretas de apuntes y de colegio y un
sinnúmero de artículos necesarios para el hogar, se consiguen en la
mini-ferretería de Mano Sico.
Al
caer la noche, Mano Sico y su esposa la niña Nena, se sientan al frente del
televisor de la sala principal a verse su novela favorita.
En
una ocasión, siendo aproximadamente la 01:00 am, cuando los relámpagos y truenos, anunciaban
que desde la sierra nevada, venia un fuerte aguacero, el río de aguas blancas,
como si hubieran derramado 100 cantaros de leche allá en los picos Simón
Bolívar y Cristóbal Colon, desbordado, arrastrando piedras y el pajonal.
Las
láminas de zinc del techo de su casa, comenzaba a sonar como si estuvieran arrojando piedras, la energía se
fue y Mano Sico se levantó a prender la lámpara de caperuza alimentada con
gasolina.
De
todo el ruido ensordecedor del techo y los truenos en el firmamento, los perros
aullando, en especial Fragata, que mantenía una guerra sin cuartel con un zorro
chucho que pasó por su territorio a esa hora.
Mano
Sico escuchó a lo lejos un lamento, pero no borincano, paró orejas y afilo el
oído derecho que es por donde más se escucha y nuevamente y con más fuerza
escuchó el lamento:
-Hay
mis hijos, hay mis hijos y hay mis hijos.
Mano
Sico, pensó:
Voy
a asomarme por las reendijitas de la
ventana de madera, por donde se colaba
la luz de los relámpagos, no vio nada, pero se quedó allí parado en la ventana,
cuando de nuevo escuchó el lamento ya casi en la puerta de su casa.
La
curiosidad mató al gato, Mano Sico, le quitó el seguro a la ventana y cuando
asomó las narices le gritaron al oído:
-Hay
mis hijos, estoy buscando a mis hijos, donde están mis hijos.
Mano
Sico, alcanzó a ver a una mujer morena china, alta, dientes blancos, cachetona,
un poco delgada, envuelta en una sábana
blanca.
Mojado
en su pantalón por los dos lados, pegó un grito ensordecedor, dio tres pasos
atrás y cayó privado.
La
niña Nena, que andaba en su segundo sueño, el más profundo de los tres,allá por
Badillo, a pocas penas escuchó el grito, pero sabía que era de la garganta de
su esposo, quien era sonámbulo y se levantaba en las noches a recorrer la casa
y después de un buen rato se acostaba.
Nena
se levantó, se repicó con la pared de la casa, porque duerme pegada a la pared,
dio media vuelta y salió para la ventana de su cuarto, cuando tropezó con el
cuerpo de Mano Sico, inerte y flácido, envuelto en un sueño profundo, y con la
ventana abierta.
Muchos
pensamientos pasaron por la mente de la niña Nena:
-
Estará muerto, sería un trueno, el corazón que le falló, mientras Mano Sico, no se reponía de ese
majestuoso y apoteosico susto, por andar chismoseando y buscando la mala hora a media noche.
Al
día siguiente, Mano Sico se levantó bien temprano, su sexto sentido le
indicaban que esa voz que él escuchó a media noche, tenía sello familiar, que a
pesar del susto, reconocia esa melodía que le recorría por todos los cables del
cerebro.
- Alguien debía llegar en el transcurso
del día a la casa.
Dicho
y hecho, a eso de las nueve del día
llegó su sobrino un muchacho maloso entrado en los 25 años, ronero, perequero y
juguetón, igualito a su tío, acompañado de unos amigos del pueblo, que jamás
habían visitado en su casa.
Mano
Sico, miró a su sobrino, que
coincidía con la figura de la llorona, y
pensó:
-Allí
está, esa fue obra de este carajito pero me las va a pagar, silencioso guardó
sus comentarios.
La
niña Nena, comenzó a referir lo sucedido en la madrugada a Mano Sico, quien
miraba de medio lado, apenado por el estado en que se encontraba cuando
despertó de la privada esa noche.
- y Formaron la risa y el pereque por
la llorona de media noche.
Ese
día se emborracharon los muchachos visitantes en casa de Mano Sico, con dos
botellas de Marianamen, que él les mandó, más un poquito de dormilona.
Con
su hecho pensado, les servía el trago grande acachacao, después del almuerzo
preparado por la niña Nena, un sancocho trifásico y una jarra de guarapo
costeño con naranja agria, se quedaron
profundamente dormidos.
Tiempo
que aprovechó Mano Sico para desquitarse de esa broma pesada que cargaba entre
pecho y espalda.
Los
muchachos, estaban encuero, trasquilados, sin bigotes sentados en la
terraza de la casa en unas sillas
plásticas marca rimax a exhibición de
todos los transeúntes.
Y
Mano Sico, mirándolos por la rendija de la ventana, con la puerta cerrada,
esperando el desenlace.
Fueron
despertando uno por uno a las cinco de
la tarde, al notar su estado salieron corriendo calle arriba, tapándose con la
mano derecha adelante y con la izquierda detrás.
Oportunidad
que aprovechó Mano Sico para gritar:
-
Hay mis hijos, estoy buscando a mis hijos, donde están mis hijos, hey
devuélvanme a mis hijos, no se vallan muchachos, devuélvanme a mis hijos.
Y
por último vociferó:
Sinvergüenzas carajo.
Francisco Cadrazco
Díaz



No hay comentarios:
Publicar un comentario